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lunes, 23 de septiembre de 2013

Estoy enamorado de Arbeloa.

Lo confieso, yo heterosexual de toda la vida, estoy enamorado Álvaro Arbeloa. Ese jugador que cumple todos los requisitos para ser uno de los favoritos de la afición madridista y sin embargo, es uno de los menos queridos, cosa que hace que le quiera un poquito más. Álvaro es el típico jugador infravalorado, aquel que tiene que hacer el trabajo sucio mientras los demás brillan. Hay gente que cree que un lateral derecho debería marcar tres goles  y dar dos asistencias por partido, está claro que para esos "iluminados", que le suelen llamar "cono", no es un buen lateral. Después está la gente que vive cegada por los diarios AS Marca, que piensa que un jugador que ha defendido durante tres años a un "nazi portugués" es un mal jugador y peor profesional, independientemente de lo que haga en el campo. Por último están los del bar de borrachos, esos cuatro gatos que dicen algunos, que casualmente suelen ser los que más partidos han visto del Espartano, que piensan que su función es cortar y tapar el peligro por la banda enemiga, cualquiera de las dos, pues Álvaro es un defensa polivalente que puede jugar en los dos laterales con garantías, estos últimos suelen concluir en que es un buen lateral, ¡qué locura la suya!

Mi enamoramiento por Arbeloa nació en las botas de Xabi Alonso, en un espectacular pase largo desde el centro del campo a la banda derecha a los pies del lateral, para que éste recordándonos al mismísimo Ronaldo Nazario, destrozara la cadera de Domínguez y batiera al portero de ese equipo cuyos aficionados son los más propensos a llamarle "cono". Cada vez que oigo a alguien decir que Arbeloa es un cono, pienso "éste seguro que es del Atleti", aunque de vez en cuando me equivoco y es algún madridista con el AS en la mano.

Pero lo que de verdad me termina de enamorar del Espartano, a parte del apodo, es su comportamiento ejemplar dentro y fuera del campo y su profesionalidad, por no hablar de su cercanía con la afición. Cuando le llueven críticas (que viene a ser todo el tiempo) las acepta y responde en el campo. Si el equipo está pasando por un mal momento, él sale a dar la cara, incluso a veces dejando que se la partan por el bien del equipo. Cuando habla con la prensa nunca dice una palabra más alta que otra, tratando de evitar toda polémica, él se dedica a lo suyo, que es defender al Real Madrid. Pocas cosas he visto más grandes en un campo de fútbol que el gesto que tuvo Arbeloa con Benzema en el partido contra el Getafe, salvándole de una sepultadora pitada del Bernabéu e incluso consiguiendo que el francés se fuera ovacionado cuando le sustituyeron, todo un caballero Álvaro. Por último está el Arbeloa más humano, el que cuando nuestro querido @van_palomaain dejó de tuitear, mostró su apoyo público a sus más allegados. Gestos muy nobles que engrandecen más si cabe, a este jugador al que nunca se valorará lo suficiente. El capitán sin brazalete del Real Madrid.
Espartano

Para acabar cito a @Alyeska7: "normalmente es el Real Madrid el que engrandece a los jugadores, en el caso de Arbeloa es al revés. Él es el que hace más grande al Real Madrid".

@PaulChristian7

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