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domingo, 1 de septiembre de 2013

El orgullo de un perdedor de Supercopa.

Ni por la mínima, que triste. 

Me levantaba yo, hará 4 días atrás, abrigado con mi bufanda colchonera y con la impresión de que sí, que la cosa iba a estar difícil, pero que me volvería a acostar después de celebrar un nuevo título de mi equipo.

El Cholo, ese entrenador que sigue sin perder un partido en ninguna final, a pesar de lo ocurrido, mantenía el bloque que consiguió retener al FC Barcelona durante casi los 90 minutos jugados en la ida. Salía con la defensa férrea de siempre, el cerrojo que tanto y tanto costó a los azulgranas abrir, si es que llegaron en algún momento a hacerlo. Con el medio centro eléctrico que se dejo gota a gota la energía en apoyar a la defensa y en mantener activos a los delanteros. Los delanteros, que decir de Diego Costa que para mí actualmente es uno de los mejores delanteros de la liga. Y de un Villa que se la tiene jurada al Barca y convierte los pitos que recibe en su anterior estadio, en ocasiones de gol.

Todo apuntaba bien, día gris en la capital pero no se preveía lluvia para el partido. Los hinchas independentistas azulgranas hacían de las suyas, impidiendo que el Frente Atlético entrase al campo con las banderas de España. A pesar de ello el espíritu de que volveriamos a dar la sorpresa una vez más, se mantenía en el ambiente.


23:00 de la noche y comenzaba el partido, el Atlético sin cerrarse atrás, conseguía defender fácil los ataques culés y salir rápido al contraataque. El planteamiento del Cholo se llevaba a rajatabla: cerrar espacios atrás, colocando a casi tres tíos encima de los extremos culés, y una salida rápida en busca de Villa y Costa para intentar sorprender a Valdés. Chapó para nosotros.

A falta de escasos minutos para el final de la primera parte, los corazones atléticos sufrieron uno de esos impulsos que solo nosotros tenemos, el momento en el que el corazón se te acelera y te llena de alegría en minúsculas milésimas de segundo y que se acaba expulsando en forma de: !HUUUUUY! Arda la tuvo, tuvo en sus botas el gol justo antes del descanso, en el momento clave pero la sacó Valdés de una manera increíble. Habrá más, tengamos esperanza. 

Trás el descanso y siendo ya jueves, el planteamiento cambio. El Atlético necesitaba un gol, y encerró al actual campeón de Liga en su campo. Uno y otro acercamiento pero sin suerte fue el fruto de tantísimo esfuerzo, la tuvo Villa que pudo coronarse como el hombre de la eliminatoria, pero la pelotita no quería entrar. De los nervios se puso Filipe con Messi, que hacía muestras de su egoísmo y su mal comportamiento en el césped. El lateral brasileño acabo perdiendo los papeles y en una jugada con Dani Alves, que también repartió lo suyo, acabo siendo expulsado y ponía más difícil la victoria. A partir de aquí el partido se volvió bronco y acabo con Arda también expulsado y un penalti fallido de Messi.
Los culés sonreían, porque estaban obligados a hacerlo, dejando una imagen de equipo de poco nivel, con un fútbol mediocre y que volvió a ganar sin merecerlo. Con dos empates en los dos partidos disputados, salieron unos pocos aficionados a celebrar el título a Canaletas. Veguenza me daría salir a Neptuno a celebrar un triunfo logrado por un triste empate a cero en mi propio estadio. Pero en fin, son cosas del fútbol.

Sin embargo y con todo ello, me siento más orgulloso si cabe de ser del Atleti, de ver como mi equipo una vez más se ha dejado la piel y los cojones en el campo y que ha vuelto a mostrar que puede someter a cualquier gran equipo que se precie. No puede acostarme sabiendo que habiamos vuelto a ganar un título, pero si con la sensación de que seguimos siendo uno de los grande. 

Yo te quiero Atleti.


Por @Adri_DMC

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