Es la mejor palabra para definir la situación actual del Rayo Vallecano. Saca un punto fundamental en un partido que no mereció empatar ni ganar, a estas alturas de campeonato no se encuentra en descenso y todo esto con pilares en principio básicos de la plantilla lesionada o sancionada. A pesar de ser el equipo con menor presupuesto, con un número indeterminado de abonados que seguramente es el más bajo de la categoría. Y a pesar de tener un entrenador con un afán de protagonismo más grande que un participante de Gran Hermano.
La Jemezada de esta semana no es nueva pero sigue sorprendiendo, si quitas a un jugador en el minuto 22 sin que este tenga algún tipo de molestia ni ajuste táctico es que eres un pintamonas, eso es Jémez. Iago Falque contra el Betis no hizo nada más ni nada menos de lo que venía haciendo durante todos los partidos que ha disputado, es decir, deambular por el campo. Si lo quitas en el minuto 22 es que no deberías haberlo puesto de inicio.
El partido contra el Betis fue de ida y vuelta, para el espectador neutral tiene que ser muy divertido pero para los implicados no tanto. Pero la realidad es que el Betis mereció ganar aunque solo sea por el empuje, no tenía muchos problemas para crear peligro ya que con un balón abierto a cualquier banda y un centro aceptable los centrales (Saúl y Galeano) se vuelven locos y el portero (Cobeño) con la pierna izquierda va hacia detrás y con la derecha hacia delante todo ello en la misma jugada. Cualquier delantero un poco espabilado sabe como hacer daño pero como el Betis tampoco está para muchos trotes acude a su rescate su central Amaya que se quita a Galeano con una facilidad terrible y remata un córner con los dos pies en el suelo, imperdonable, 1-0. Después del gol el Rayo se desvanece y el Betis no sentencia el partido porque no quiere. En la segunda parte los franjirrojos se entonan y tras una jugada de patio de colegio, Bueno hace el 1-1. Llegan los mejores minutos del Rayo que parece no querer ir a por el partido a pesar de que los locales parecían arrastrarse por el campo muy cansados por el desgaste físico de la primera parte. Entonces llega un momento clave, Galeano cae al suelo al parecer por algún tirón muscular y Jémez ya no tiene cambios gracias a su Jemezada ya comentada. Al poco, un balón colgado del Betis al punto de penalti que sigue el delantero del Betis fuerza una salida loca de Cobeño ya que Galeano no puede acompañar la jugada. Cobeño despeja como un niño de ocho años y Verdú con una vaselina convierte el 2-1, otra vez a remar. El Betis se crece y esta vez si aparece Cobeño para salvar el 3-1, en el 91 y cuando parecía todo perdido un balón al área de Viera lo aprovecha Bueno con la colaboración de Figueras para hacer el 2-2. Milagro en Heliópolis. Un punto y para casa, pudo ser peor y aunque parezca que el equipo está mal, afortunadamente hay tres que están peor.
Con un poco de suerte en el próximo partido de casa algún central estará recuperado y si Jémez se atreve con un centro del campo formado por Baena - Saúl - Trashorras el equipo lo agradecerá, sus amigos periodistas igual le dejan de aplaudir sus locuras pero es lo que tiene ser entrenador en primera y querer seguir jugando en esa categoría. pero eso si que sería un milagro.


