La visita del Rayo Vallecano a Navarra para jugar contra Osasuna fue un más de lo mismo, parece que la caída del equipo franjirrojo ha sido en barrena y no tiene visos de que se vaya a solucionar pronto.
Lo más triste de todo es que las derrotas ya no se pueden achacar a fallos puntuales del jugador de turno que nos hace perder tres puntos en un lance del partido. El único fallo ha sido ir a jugar al Sadar contra un equipo profesional, una vez más para mi solamente se puede salvar a un jugador de la hoguera, Lass Bangoura está un nivel por encima de todos los compañeros e incluso me atrevería a decir que es uno de los que al menos no aparenta esa asombrosa indolencia a la que sus compañeros nos tienen acostumbrados últimamente.
Al equipo de Jémez le falla todo menos una cosa, seremos el equipo que desciende a segunda división con la mayor media de posesión de Europa, todo lo demás falla. En este mundo del fútbol hasta el aficionado con menos conocimiento sabe que los equipos crecen desde la defensa, la nuestra es de mantequilla en la parte central y en los laterales directamente está ausente. No entro en el debate de tres o cuatro defensas porque eso son cuentos de los meacolonias, se puede jugar bien con seis defensas un partido y el siguiente partido ser lamentable. El centro del campo pide a gritos una novedad y descanso para Trashorras. En el ataque no se que le falta porque aún no le he visto jugar, cuando le llegue un balón en condiciones al que juegue en punta os lo cuento. Cada adversario, cada campo y la forma física propia o rival son valores a tener en cuenta cuando planteas un partido, tu puedes tener una dirección a seguir pero no puedes jugar igual siempre. Paco ya ha dejado claro que no va a cambiar y que si quieren otra forma de jugar será sin él a los mandos del equipo.
Osasuna es un equipo que sabe a lo que juega y a quien debe ganar, no es de ahora, históricamente lo ha demostrado, en sus cuentas ya tenía los tres puntos contra el Rayo en casa y uno en vallecas, seguramente lo conseguirá. En el minuto uno, de estrategia ya nos ganaba 1-0, en el minuto 12 con el 2-0 ya sabía que su objetivo estaba más que conseguido. La única emoción la puso una expulsión de De Las Cuevas (muy a lo Viera) cuando ya perdía el Rayo 3-0. El gol de Gálvez fue un espejismo más de este Rayo al que la realidad le golpea duramente aunque le pega aún más fuerte a los aficionados partido tras partido. No siento vergüenza porque yo no juego, eso deberían sentirlo los que juegan en el verde, solamente animo a unos jugadores que visten la franja que llevo tatuada en la piel desde muy pequeño. Lo más normal es que perdamos el sábado contra el Real Madrid, aunque casi me da más miedo que les ganemos, porque habrá muchos halagos para Jémez y ya sabemos lo que pasará después. Le gustan más las cámaras que a mi ir al campo a ver a mi equipo, no os digo nada.
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