Reconozco que no he escrito antes mi siempre particular crónica sobre el partido del Rayo Vallecano por pereza, desgana, desilusión y porque 9 de cada 10 palabras que hubiese escrito el domingo serían insultos. Ya con más pausa, el 1 - 4 encajado el domingo contra el Espanyol me sigue encabronando, pero menos. El Rayo perdió el domingo porque saltó al campo, creo que si se hubiera quedado en vestuarios por lo menos se hubiese empatado, un balonazo en largo del equipo contrario hacia un delantero centro clásico es lo único que necesita el equipo visitante para llevarse los tres puntos de vallekas. Es muy curioso que contra el “estilo exquisito” del iluminado de Jémez sirva el fútbol más viejo y rancio, Paco hace grandes a entrenadores que no lo son y el mejor ejemplo de ello lo tuvimos el domingo.
El comportamiento de algunos jugadores en momentos clave del partido me parece que no se ven ni en torneos de alevines en verano, el sargento Jémez parece que no lo es tanto. Los que me sigais en twitter habrán comprobado que Iago Falque no es santo de mi devoción y es que me parece un “Pacheco 2.0” pero este con más delito ya que ha disputado muchos minutos, cuando ha salido Embarba le ha meado encima literalmente. Arbilla estuvo más perdido que un burro en un garage (lateral jugando de central = problemas) y Galeano… cuenta la leyenda que utilizó la zurda una vez para tocar la pelota, no entiendo como un jugador profesional tiene que hacer un escorzo digno de un contorsionista para dar un simple pase a un compañero que tiene a 10 metros. Pero de todo esto el mayor palo de todos se lo doy al “Mago” Miñambres que este año ha metido la pata a base de bien. Cueva, un veloz cazaautografos, Cobeño que si bien es cierto que no tiene culpa de nada (aunque el tercer gol es lamentable su “estirada”) alguien debería aconsejarle que dejase el fútbol profesional. Con todo esto estamos en la pomada, lo cual tampoco dice mucho de esta liga de mierda.
El único atisbo de alegría que se pudo ver en mi cara fue cuando tres cuartos de estadio clamaron contra Presa cuando la “seguridad” del Rayo quiso devolver vallecas a los años franquistas intentando arrebatar sin éxito una pancarta que decía #PresaVeteYa. Por un momento vi a la afición unida y me alegré aunque me devolvieron a la realidad cuando quedaban todavía cinco minutos para llegar al 90 abandonando el campo como si se tratara de otro vulgar equipo madrileño.
Sin más me despido hasta el siguiente desastre, si es que tenemos jugadores sanos para el pàrtido de la semana que viene contra el Betis.
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