Primera noche de Champions de la temporada ayer en Chamartín, que aunque fuera ante un rival menor, siempre es especial volver a oír el himno de la competición de los campeones en tu estadio, así empezando a desear que este año podamos escucharlo hasta el 24 de mayo, en Lisboa.
Partido sencillo para el Real Madrid y bastante aburrido para el resto. Los blancos empezaron dubitativos, al igual que el público del Bernabéu, que no sabía si comer pipas o pitar y al final acabó alternando, unos minutos pipas y los otros pitos.
El Madrid sigue sin saber a lo que juega, intentando practicar un fútbol de toque con jugadores que no saben tocarla. No se sabe si los goles llegaron por destellos mourinhistas que el equipo no ha podido eliminar, o porque el trabajo de Carletto está dando sus frutos. Lo que esta claro después de este mes y poco de competición es que este equipo todavía no sabe a lo que juega.
El partido se ganó cómodamente, el Copenhague en ningún momento fue rival para los de Ancelotti. El primer gol llegaría por la banda izquierda, gracias a un gran centro de Marcelo, que quiere ser el de antes de las hamburguesas, y un gran remate de Cristiano, con la colaboración del portero danés haciendo una salida ikeriana. La obra de arte de la noche se construiría gracias a un magistral taconazo de Benzema hacia Di María, para que éste sorprendiera centrando de rabona poniéndole en la cabeza el balón a CR7 que sólo tuvo que empujarlo para marcar el segundo. El Fideo marcaría los otros dos goles restantes del partido, primero batía al portero con un zurdazo desde la frontal, uno de esos goles que le salen de cada cien intentos. El último gol fue una recompensa al esfuerzo de presionar arriba cuando el partido ya iba 3-0. Gran partido del argentino, que sigue intentando convencernos de que nos quedamos con el jugador acertado, mientras Özil la lleva arrastrando desde que llegó a Londres.
El Bernabéu ayer no estaba contento con el equipo y tenía que pagarlo con alguien, así que cuando Khedira fue sustituido medio estadio decidió demostrarle su descontento por no haber nacido español. Pero más grave es el caso de Benzema, al que se lleva lapidando desde que empezó la temporada y además se le culpa del desastroso partido contra el Atleti, ni aunque el francés marcara un par de goles por encuentro dejaría de salir pitado de su estadio. Por no hablar del tema Casillas, que consiguió silenciar el coro de chasquidos de pipas que hubo durante los noventa minutos, con un par de buenas paradas en el descuento, que dieron paso al "Iker, Iker" del Bernabéu, ya habitual hasta cuando desvía los balones con la mirada.
Lo mejor del partido fue la vuelta de Varane a la zaga, dando la seguridad en defensa que faltaba desde su lesión, y por supuesto, la victoria. El Real Madrid es líder de su grupo con un colchón de cuatro puntos sobre el segundo. Estamos un pasito más cerca de Lisboa.
@PaulChristian7

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