Demasiado tiempo hacía que no me sentaba a escribir una crónica atlética después de una derrota, tanto que no me acuerdo como se hacía, voy a intentar hacerla, que para eso estoy aquí.
Salía el Atlético con la mente puesta en el liderato, con la mente puesta en alcanzar las 9 victorias seguidas en Liga y con la mente puesta en seguir dando esa imagen de equipo grande, lo que es, un gran equipo. Pero las cosas no salieron como se esperaba. La gran novedad fue la entrada en el once de Toby por el lesionado Miranda y la suplencia del turco de moda, de Arda Turán. El ambiente era bueno en Cornellá - El Prat y Fernández Borbalán volvía a pitar un encuentro del Atlético tras la pifia que se marcó en la Supercopa.
El caso es que la sensación de que todo seguía igual se palpaba en el clima, parecía que el Atlético ya era el primero de la Liga BBVA y que la victoria contra el Espanyol era mero trámite, un simple paseo. Los partidos se ganan en el campo y el Atlético salió dormido, de paseo, sin preocupaciones. El balón era una molestia y sin Arda y un desconocido Koke las jugadas no llegaban a Costa que apenas se peleó con sus defensas. El primer tiempo fue de hora de la siesta, ninguno de los dos se estiró lo más mínimo y las tablas al descanso eran más que merecidas para ambos equipos.
Esta vez la charla de Simeone no surgió efecto y aunque el Atlético mejoró en la segunda parte, no termino de ponerle el par que hay que ponerle para ser primeros de Liga. Perdonó Lanzarote en una jugada de equipo (marca de Aguirre), que acabó en las manos de Courtois sin grandes complicaciones, pero en la siguiente que tuvo el equipo periquito no falló. Centro desde la banda izquierda que se come Alderweireld y sin llegar a tocar casi Sergio García, entra en la portería, gol del Espanyol. En este momento saltaron las alarmas en el banquillo rojiblanco y el Cholo mandó al turco Arda al rescate, seguido de Adrián y más tarde del Cebolla, pero ningún cambio surgió efecto. Dos goles fueron anulados al Atlético de manera clara, un lanzamiento alto del Cebolla y un !HUY! de Costa presagiaban que los tres puntos se quedarían en tierras catalanas.
5 meses hacía que no me sentaba a escribir una derrota de mi equipo, en esos 5 meses han pasado tantas cosas y tan grandes. El caso es que nos estábamos mal acostumbrando a ganar siempre, cosa casi perfecta y más que complicada para un equipo de sufridores como es el Atlético. Con la miel en los labios de lo que pudo ser y no fue apagó la tele y me voy orgulloso de ser colchonero a la cama.
Buenas y orgullosas noches colchoneros!
Por @Adri_DMC

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