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jueves, 24 de octubre de 2013

El Bernabéu no está a la altura de la Champions.

Lo que debía ser un gran clásico de Champions ayer en el coliseo blanco, fue una noche digna de un Real Madrid-Getafe. La afición del Bernabéu rugió durante los primeros 5 minutos que fue lo que tardó Di María en volver a sacar a el ángel con el que ha empezado la temporada,  dándole un balón perfecto a Cristiano para que éste tumbara a Buffon con la facilidad que se tumba uno en el sofá al llegar a casa después de trabajar. A partir de ahí como siempre en la grada, entre pipas, pitos y aplausos.
Cristiano regatea a Buffon.
Cristiano regatea a Buffon.
Empataría la Juve con gol de Llorente y medio estadio dudaba con levantarse a celebrarlo, mientras el otro medio se dedicaba a culpar del gol a Arbeloa, pues Mourinho no estaba por ahí y a nadie se le ocurrió pensar que Casillas podía salir de debajo del larguero de vez en cuando, o no rechazar el balón hacia el centro del área. El Bernabéu se pensaba el empezar a pitar, entonces Chiellini decidió solucionarle el partido a los blancos agarrando a Ramos dentro del área, y CR7 desde los once metros no perdona.

En la segunda parte volvería a ser Chiellini el protagonista intentando parar a Cristiano en una carrera soltándole el brazo, lo que provocaría su expulsión, que fue un tanto rigurosa. A partir de ahí el partido se murió y el Bernabéu se aburrió y la tomó con Benzema, pues el jugador francés no ayuda mucho con sus actuaciones a los que intentamos defenderle y finalmente sería sustituido entre pitos y algunos aplausos. Minutos antes Llorente se había retirado del terreno de juego llevándose la ovación de la noche, cosa que da mucho que pensar, pues Llorente es ese hombre que celebró la derrota del Real Madrid de Baloncesto contra el Barça, en la final de la ACB junto a Xavi. Más tarde llegaría la ovación a Pirlo, en reconocimiento un mega-crack del fútbol mundial en la que fue probablemente la última visita de su carrera al templo madridista. Muchos compararían su ovación con la de Llorente, cuando su único parecido fueron los aplausos.

El partido llegaría al fin con el Bernabéu pidiendo a su equipo que atacara, pues este Real Madrid sigue sin jugar a nada y la segunda mitad de ayer fue horrible, y aplaudiendo cada acción de Morata, que se ha convertido en el ojito derecho de la afición blanca. Pleno de victorias para el Real Madrid en Champions, que parece estar ya esperando en Octavos, pero queda demasiado por mejorar para llegar a Lisboa.

@PaulChristian7

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