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viernes, 17 de mayo de 2013

Mucho más que una batalla.


El Real Madrid se enfrenta esta noche al Atlético de Madrid en la final de la Copa del Rey. Una lúgubre nube cargada de polémicas se cierne sobre el club de Concha Espina. Al otro lado de la ciudad, el Atleti viaja al Bernabéu con el espíritu de ‘Este año sí’ que tantas veces ha sido ineficaz. Aunque esta vez, parece que ése espíritu se hará más tangible que nunca cuando el balón eche a rodar en el Santiago Bernabéu.
El Real Madrid, afronta este partido con una guerra civil echada a la espalda, y un futuro en el que se divisa tan sólo un marco gris. Aún así, el Madrid dispone todavía de una brocha, que se encuentra al borde de un abismo; donde una simple e inofensiva ráfaga de viento podría precipitar su caída definitiva. Esa brocha serviría para pintar el grisáceo marco, del vivo color de la lucidez y devolver un poquito de sol a este compungido panorama. Claro que, esa brocha está custodiada por un muro de juntaletras, mojabragas y cocineros del Txistu  -del bando casillista- que esperan un último estacazo del Atlético hoy para recuperar el poder que habían perdido después de la llegada de Mourinho al club.
El club blanco, hablando ya en términos institucionales, tiene que afrontar unas elecciones en plena guerra fría. Una guerra en la que ya se han disparado cañonazos con los puños. Y si no, que se lo digan a Siro López, que ha sido el primero en recibir. Cariacontecido desde su sillón, Florentino contempla su inoperancia como presidente. Visualiza con cierta estupefacción como emergen topos, traidores, brasileños que ya sólo miran por la pasta y por su misticismo, y hasta cómo algunos plumillas cierran filas por uno de los bandos.
Es el casiillismo contra el mourinhismo. El Bernabéu dicta sentencia semanalmente, y muchos lo utilizan como termómetro. El coliseo blanco, que cada día se aleja más de la afición y se asemeja más al escenario perfecto en el cual los anunciantes de pipas pueden ver factible publicitar su marca; tendrá que afrontar de manera diferente esta batalla. Hoy se da tregua a esta rígida guerra civil para conseguir no volver a hacer otro ridículo histórico en una final de Copa en casa. El Real Madrid debe coger su fusil y apuntar al corazón colchonero. Aunque con la situación actual, quién sabe si según que noticias pueden tambalear el objetivo y propiciar que el ejecutor se disparare en un pie.
La respuesta, esta noche.
@CarlosRojasRuiz

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