Ayer amanecía lloviendo en la capital de España, caían del cielo las lágrimas de las leyendas del Real Madrid, lloraban Juanito, Puskas, Don Santiago Bernabéu y compañía al ver la casa de putas en la que se ha convertido el club al que ellos hicieron el más grande de la historia. El Madrid y el madridismo en general, desde la eliminación en Champions, ha estado más pendiente de pelearse entre si, que de estar unidos e intentar ganar una final de Copa y eso lo hemos acabado pagando.
Madrid se despertaba muy triste, porque se pongan los colchoneros como se pongan, Madrid es blanca y eso es así desde hace 111 años. Ellos son como un asiático que compara su miembro viril con un africano y se queda tremendamente impresionado y acomplejado de por vida. Pues bien, ayer el asiático tuvo más aguante que el africano en la cama y lo celebraba con entusiasmo, por fin conseguía ser mejor que el africano en algo.
El madridismo está hundido y muy dolido tras la derrota en la final, se cierra una temporada desastrosa para el equipo blanco, en la que el Madrid empezó con el mismo problema con el que acaba, la pegada. La afición empieza a pedir que rueden cabezas y la que más se pide es la de Mourinho, que parece ser el culpable de todos los males del mundo. El entrenador tiene a la afición dividida, están los que apuestan por el señorío, valores y cantera, a estos les daría igual perder mientras sea con canteranos y sin crear problemas. Luego estamos los que apostamos por un Madrid modernizado, con más carácter, que no se deje ningunear por nadie, pues para eso somos el club más grande de la historia, y como club más grande de la historia, queremos a los mejores en nuestro equipo y el mejor entrenador es Jose Mourinho.
Florentino puede cometer el mayor error de su vida como presidente del Real Madrid, perder a Mou como entrenador sería tirar el trabajo de tres años a la basura, sería admitir que la prensa tiene poder en este equipo y que al final su gran campaña anti-Mou ha dado resultado, las alineaciones volverían a hacerse desde el Txistu y el Madrid perdería el mayor título que ha conseguido con Mourinho, la independencia deportiva.
El madridista que de verdad quiere al Real Madrid, que ha estado a su lado toda la temporada y que ahora sale a dar la cara y no a criticar, el madridista de corazón, sigue creyendo en este proyecto y quiere a Jose Mourinho en el banquillo.
@PaulChristian7
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