Del partido de ayer diré poco, pues no tengo mucho que destacar por parte del Madrid y yo escribo sobre el Real Madrid, no sobre el Borussia Dortmund. Partido en que el Dortmund aplastó al Madrid en todos los sentidos. Empezamos por el juego y la intensidad, cada balón dividido iban a muerte y con toda su alma y se lo llevaban como es lógico, atacaban veloces como un rayo, se dejaron todo en el campo y eso se notó. A Mou le volvió a ganar la batalla táctica Klopp, lo cual habla muy bien del alemán que hizo un planteamiento que descolocó a los blancos durante todo el partido. Llegamos a la grada, el Borussia ayer jugó con 60.000 personas empujando con toda su alma a su equipo hacia la victoria, toda una lección para el Bernabéu, a ver si dejamos las pipas y nos ponemos a animar para el martes. Acabamos por Lewandowsky que se marcó un partidazo de esos que quedan grabados en la mente del aficionado, como la final de Moscú en la que Jerzy Dudek gana una Champions para el Liverpool o aquel partido de Ronaldo Nazario en semifinales en Old Trafford. Robert Lewandowsky entró ayer en la historia de la Champions haciéndole un póquer al rey de esta competición.
4-1 y el madridismo da las gracias, menos mal que hubo tres hombres que se implicaron y evitaron que el mal fuera mayor. Coentrao, Diego López y CR7 por ese orden fueron lo mejor del Madrid, pero parece que del lateral portugués sólo se puede hablar para rajar.
Derrota muy dolorosa, el madridismo estaba muy tocado, pero nos rehicimos rápido. Nos bastó con que el míster saliera y dijese "remontable". Nos bastó con que nuestros jugadores nos dijeran que lo iban a dar todo en la vuelta. Porque si hay alguien experto en hacer remontadas imposibles ese es el Real Madrid y sus aficionados lo saben. Entré en twitter nada más acabar el partido, para ver como estaba la familia madridista y las palabras más repetidas eran remontada y Juanito (al que deberíamos dejar descansar en paz de una puñetera vez y echarle cojones sin recurrir a su santo espíritu). Eso es lo que hace tan grande al Real Madrid, es más, eso es el Real Madrid, el no rendirse jamás. Las noches mágicas del Bernabéu sucedían porque todo el mundo iba al estadio y estaban convencidos de que se iba a remontar, desde los jugadores, el acomodador, el segurata y el utillero, hasta el tío que iba con traje y cobarta a ver un partido de pie y acababa descamisado por la locura y emoción, utilizando la corbata de bufanda. La gente iba al Bernabéu y decía "vamos a ganar" y el Real Madrid ganaba por tres sencillas razones, por unidad, por fe y por cojones.
La décima no podía llegar sin una gran remontada, sin una noche mágica en el coliseo blanco, pero ahora le toca a la afición estar a la altura, porque el que no confíe en estos jugadores y en este cuerpo técnico y vaya ir al estadio, que no vaya por favor, el que no crea en la remontada que se quede sentadito en el sofá de su casa y deje ir al que si cree. Porque este equipo lo ha dado todo por nosotros mientras la gran mayoría comía pipas, ahora nos toca a nosotros. Volvamos al "Juntos podemos" al miedo escénico del Bernabéu con 85.000 personas dispuestas a morir por su equipo dejándose la voz. Como dijo Jose Mourinho "El señorío del Real Madrid es morir en el campo no filosofía barata". Esto también cuenta para la afición y este equipo se merece que luchemos con ellos. El martes es la puta guerra y es en nuestra casa, nosotros decidimos si vencer o morir.
Por @PaulChristian7


Después de leerlo me dan ganas de ponerme la bufanda e irme ya mismo al estadio
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