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lunes, 29 de abril de 2013

La furia del titán.

La historia la escriben los ganadores. Y el Real Madrid, un especialista en la materia, ha vuelto a citarse con ella el martes 30 de abril en ése cuadrado que forman las calles Castellana, Padre Damián, Concha Espina y Rafael Salgado, como diría Alfredo Di Stéfano. 

No hay mucho más que escribir, la verdad. El madridismo, en plena sodomización borussen, ya planeaba el cómo hay remontar la eliminatoria. Después, Jabois hizo el resto. Hemos tenido que volver a la tumba de Juanito para implorar una resurrección el martes, como cada año en general. Juanito, que parecía que guardaba silencio desde el limbo en cada noche de Champions, esperaba en realidad el escenario ideal, el equipo ideal y el momento ideal para explosionar en plena noche de Champions, y dejar que cada parte de él y de su espíritu se expandiera por todo el campo. Seguro que el de Fuengirola reía cada vez que el Madrid perdía 1-0, 2-1, 3-2 en Champions y recurría a él para remontar. “Y una mierda, déjenme descansar, oigan.” A Juanito, como al madridismo underground, le va más ser humillado, vapuleado, que le tiren tierra a los ojos, que le escupan, que se mofen en su jeta, que el rival levante cuatro dedos en una mano para celebrar un póquer perfecto. Pequeños detalles que suponían una lanza afilada para el madridismo, que lloraba buscando el regazo desafiante de Juanito, el que se erigía como el perfecto deshacedor en el partido de vuelta, con un Bernabéu que vociferaba la ejecución de la víctima, daba igual que nombre tuviera. 

Mourinho contará con otro aliado llamado afición. Esta vez no fallarán. Creo que jamás he visto a la parroquia madridista hacer más piña que en esta ocasión. El Bernabéu está harto de poner el trasero, de dejarse pisotear y ver a otros jugadores que no son los suyos celebrar en el césped. Además, nos visita el equipo con el escudo más feo de toda Europa, qué coño. Los once gladiadores se fusionarán con cada espectador, creando una onda expansiva que ahorrará al Dortmund su avión de vuelta a tierras germanas. Se acabaron los rodillos, se acabaron los finales tristes. Mou planea catapultar a este equipo hacia la ansiada final de Wembley de la manera más épica. Y estos 6 días que han habido entre la ida y la vuelta han servido, tan sólo, para ajustar bien la puntería. 

@CarlosRojasRuiz

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