La historia la escriben los ganadores.
Y el Real Madrid, un especialista en la materia, ha vuelto a citarse
con ella el martes 30 de abril en ése cuadrado que forman las calles
Castellana, Padre Damián, Concha Espina y Rafael Salgado, como diría
Alfredo Di Stéfano.
No hay mucho más que escribir, la verdad. El madridismo, en plena sodomización borussen, ya planeaba el cómo hay remontar la eliminatoria. Después, Jabois
hizo el resto. Hemos tenido que volver a la tumba de Juanito para
implorar una resurrección el martes, como cada año en general. Juanito,
que parecía que guardaba silencio desde el limbo en cada noche de
Champions, esperaba en realidad el escenario ideal, el equipo ideal y el
momento ideal para explosionar en plena noche de Champions, y dejar que
cada parte de él y de su espíritu se expandiera por todo el campo.
Seguro que el de Fuengirola reía cada vez que el Madrid perdía 1-0, 2-1,
3-2 en Champions y recurría a él para remontar. “Y una mierda, déjenme
descansar, oigan.” A Juanito, como al madridismo underground, le va más ser humillado, vapuleado, que le tiren tierra a los ojos, que le escupan, que se mofen en su jeta, que el rival levante cuatro dedos en una mano para celebrar un póquer perfecto. Pequeños detalles que suponían
una lanza afilada para el madridismo, que lloraba buscando el regazo
desafiante de Juanito, el que se erigía como el perfecto deshacedor en
el partido de vuelta, con un Bernabéu que vociferaba la ejecución de la víctima, daba igual que nombre tuviera.
Mourinho
contará con otro aliado llamado afición. Esta vez no fallarán. Creo que
jamás he visto a la parroquia madridista hacer más piña que en esta
ocasión. El Bernabéu está harto de poner el trasero, de dejarse pisotear y ver a otros jugadores que no son los suyos celebrar en el césped. Además, nos visita el
equipo con el escudo más feo de toda Europa, qué coño. Los once
gladiadores se fusionarán con cada espectador, creando una onda
expansiva que ahorrará al Dortmund su avión de vuelta a tierras germanas. Se acabaron los rodillos, se acabaron los finales tristes. Mou planea catapultar a este equipo hacia la ansiada final de Wembley de la manera más épica. Y estos 6 días que han habido entre la ida y la vuelta han servido, tan sólo, para ajustar bien la puntería.
@CarlosRojasRuiz
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