Ayer Carlo Ancelotti en un acto de felicidad extrema y algo demente, decidió firmar un contrato que le hace entrenador del Real Madrid durante las próximas tres temporadas. Supongo que nadie le ha explicado que aquí al entrenador del Madrid se le acosa, se cuentan las horas, minutos y segundos que ha estado trabajando en Valdebebas, que en las ruedas de prensa tiene que ser un tío simpático y huir de la polémica, que a su familia se la persigue hasta cuando va al baño y lo más importante, que aquí o juega Casillas o vas a la calle. Como dijo Hughes, en el Madrid hay tres castas que ni en la India: el periodista, el canterano y el árbitro. El italiano es un tipo listo y lo irá viendo, porque si no, rodará su cabeza muy pronto.
Ancelotti salió a hablar ante los medios, para conocer al enemigo, espero que Mou le haya dejado una nota en Valdebebas con las fotos de Meana, Colino, Torres, Burgos, etc que ponga "THE ENEMY". La rueda de prensa transcurría plácidamente, con bromas entre los periodistas y el técnico en la que para mí, el italiano sólo dejó dos titulares: "Zidane estará en el banquillo" lo cual asusta a cualquiera, porque Zizou hace magia con nada. Y el segundo titular: "aquí jugará el que lo merezca" parece que el trabajo de su predecesor va a servir de algo, habrá que esperar para verlo, pero ojalá que siga con el legado que dejó el portugués.
En la presentación sólo hubo dos protagonistas y ninguno de ellos fue Carlo, toda la atención se centraba en la ceja del entrenador, que parecía que se iba a elevar más que el Empire State Building, siendo objeto constante de las bromas tweetterianas. El segundo protagonista, por supuesto, fue Jose Mourinho, pues la prensa de este país no sabe hablar de otra cosa. Se habló Mou hasta que Ancelotti dijo basta, diciendo que no se les podía comparar. Cosa en la que estoy completamente de acuerdo, The Special One está por encima del resto de entrenadores y no se le puede comparar con ninguno, es el mejor de lejos.
He de reconocer que a mí Carletto no me terminaba de convencer, hasta que vi una foto suya fumando con las gafas de sol puestas, con las pintas de mafioso que sólo un italiano puede tener, imponiendo respeto nada más verlo. En ese momento me pregunté: ¿pero hay alguien que no confíe en este hombre?

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